1. La industrialización no es ningún placer
“El presente en China cambia y se acelera sin cesar. Un europeo tendrÃa que vivir cuatrocientos años para vivir un cambio tan radical”
Entre la realidad y lo que se percibe suele haber un gran abismo. Este es sin lugar a dudas el caso de China. Lo menos que se puede decir de este paÃs es que tiene un grave problema de imagen en Occidente. Cuando los medios tradicionales hablan de la situación social el China son todo excepto elogiosos. Los temas favoritos son las catástrofes, desde los accidentes de ferrocarril hasta los edificios que se desmoronan, o incluso todo tipo de escándalos, como las intoxicaciones alimentarias y los accidentes mineros, las asombrosas condiciones de trabajo, los enormes problemas medioambientales, la agitación social, los abortos obligatorios, un bebé encontrado en las cañerÃas de un WC, etc.
La información en el mundo capitalista busca lo sensacionalista y con frecuencia se concentra en todo lo negativo. También otros paÃses, sobre todo del Sur, suelen estar presentes en sus dÃas malos. Pero en el caso de China, al contrario de India, por ejemplo, domina la denigración y es sistemática, cuando no está organizada.
La industrialización en Europa occidental ha sido un proceso brutal y muy radical. En China concierne a cinco veces más seres humanos y se trata de un proceso que se desarrolla cuatro veces más rápido. ii Por consiguiente, esta fiebre de modernización no puede sino provocar unos problemas y retos gigantescos. SerÃa poco sagaz negarlo, incluso minimizarlo. Por ejemplo, la desorganización psÃquica y existencial exige un fuerte tributo a consecuencia de esta turbulencia histórica. Según la prestigiosa revista médica británica The Lancet, un chino de cada ocho padece una enfermedad mental. iii La tasa de suicidios en China es una de las más altas del mundo. iv
Pero es necesario situar las cosas en una perspectiva correcta a la luz de nuestra propia industrialización o de la actual modernización a la que se asiste en el resto del tercer mundo y de los problemas que le acompañan. Eso es lo que vamos a hacer en la primera parte de nuestro artÃculo. En la segunda nos detendremos en tres retos importantes.
2. La situación global (en proporciones reales)
“Muchos paÃses en vÃas de desarrollo llegarÃan al asesinato para poder afrontar los problemas de China”
2.1 Grandes diferencias
China es un Estado nación, aunque de hecho es un paÃs con las proporciones y la diversidad de un gran continente. Tiene tantos habitantes como Europa occidental, Europa del Este, los paÃses árabes, Rusia y Asia Central juntos. Por otra parte, presenta las mismas diferencias en el plano del nivel de vida que las naciones anteriormente citadas. En las provincias costeras los habitantes disponen de unos ingresos medios comparables a los de RumanÃa. Algunas regiones se sitúan incluso cerca de los de Bélgica o de Francia. En el centro del paÃs la gente tiene un nivel de vida comparable al de Albania y en el oeste que, sin embargo, cuenta con una población de 200 millones de habitantes, este nivel desciende hasta el de Egipto. vi En China a veces también es posible remontar cien años en el tiempo en una distancia de cien kilómetros. Por no hablar de las más de cincuenta etnias y de las decenas de lenguas del paÃs.

Por lo tanto, China es todo excepto un paÃs homogéneo, de hecho es un conjunto de territorios muy diferentes unos de otros. Del mismo modo que no existe el eurasiático tampoco existe verdaderamente “el” chino tipo, con lo que estarÃa completamente fuera de lugar querer generalizar.
2.2 Tercer mundo
En China existen regiones que muy bien se podrÃan comparar con los paÃses ricos. Pero si consideramos el paÃs en su conjunto, continúa siendo un paÃs del tercer mundo. Se utilizan tres criterios para clasificar a un paÃs en esta categorÃa: el Ãndice de Desarrollo Humano (IDH), el PNB por habitante y el salario medio. Los tres criterios no dejan lugar a dudas: China sigue siendo un paÃs “en vÃas de desarrollo”.
Si se examina el IDH el paÃs ocupa el puesto 104 de la clasificación mundial (de 186 paÃses). Es un puesto claramente más alto que Ãfrica, pero sigue estando por debajo de América Latina. Por lo que se refiere al PNB por habitante, se sitúa en el puesto 91. El PNB por habitante en Francia es ocho veces más elevado que el de China vii y el salario medio es casi nueve veces más elevado. viii

Por consiguiente, no tiene sentido comparar China con los paÃses del norte. Sin embargo, es lo que ocurre constantemente. Se considera China con una mirada europea y sus prestaciones se miden con el rasero de las de los paÃses ricos. Es como si se compararan las prestaciones deportivas de un aficionado con las de un atleta profesional de alto nivel. Si se quiere comparar China, se debe hacer con paÃses comparables, es decir, con paÃses del Sur. Es lo que vamos a hacer en el párrafo siguiente.
2.3 Comparación con paÃses comparables
Para evaluar la situación social de China recurrimos a varios criterios que son indicativos de un desarrollo social mÃnimo: la vivienda, las infraestructuras y, más particularmente, la electricidad, la violencia, la seguridad alimentaria, el alfabetismo, la mortalidad infantil, la pobreza, el empleo y la situación de los niños y de las mujeres.
Vivienda
Una de las plagas más sorprendentes de los paÃses del Sur son sus gigantescos barrios de chabolas. En ciudades como Manila, Mumbai, Lagos, Buenos Aires y muchas otras, millones y millones de personas viven hacinadas en condiciones indignas. En China no existe el menor rastro de ello. Es el resultado del sistema hukou, del que se ha hablado mucho. ix Se calcula que entre 2005 y 2015 un tercio de los chinos ocuparán una vivienda nueva. Equivale casi a toda la población de Europa x .
Electricidad
Sin electricidad no hay frigorÃfico, luz, ventilador, televisión, lavadora ni otros aparatos domésticos. Sin embargo, aproximadamente un 27% de las personas de los paÃses en vÃas de desarrollo tienen que prescindir de este equipamiento elemental. En China es solo el 0,6%. xi
Violencia
La mayorÃa de los paÃses del Sur están infestados por una elevada tasa de violencia. China presenta unas estadÃsticas excelentes en este aspecto. Los paÃses ricos tienen dos veces más homicidios por habitante que China. En Asia hay cuatro o seis veces más y en América Latina incluso veinte veces más. xii La imagen es similar en el caso de la cantidad de periodistas asesinados. Con estas cifras más vale ser modestos en Europa. xiii

Seguridad alimentaria
En China un 5,5 % de la población sigue haciendo frente a la desnutrición. Esta cantidad disminuye progresivamente. En India, en cambio, es el 24% de la población. En estos últimos años incluso ha aumentado la cantidad de personas que padecen hambre, casi una quinta parte. xiv

Mortalidad infantil, analfabetismo y pobreza
La mortalidad infantil es quizá el mejor indicador del desarrollo social de un paÃs puesto que en él se reúnen una serie de factores: atención sanitaria, alimentación y agua potable, tasa de escolarización de la madre, vivienda, higiene. China sale claramente mejor parada en este plano. En Pakistán mueren cinco veces más niños y en India 3,5 veces más. xv En India el analfabetismo es seis veces más elevado y en Pakistán, siete veces. El porcentaje de pobreza extrema es aproximadamente dos veces más elevado en Pakistán y tres veces en India. xvi

Empleo
Las condiciones de trabajo en China están lejos de ser ideales y más particularmente para los 150 millones de inmigrantes internos. Pero de nuevo es conveniente medir esta cuestión con el rasero de la situación en la región y en otros paÃses del tercer mundo.
Para los trabajadores el trabajo informal es una gran plaga, si no la peor. No ofrece la menor seguridad jurÃdica ni seguridad social, aunque ofrece sin lugar a dudas unos ingresos particularmente bajos e inciertos. En este aspecto China está claramente mejor favorecida que los paÃses de la región. xvii Además, conviene añadir que el trabajo informal en China es en muchos casos un trabajo semiformal, con una cierta forma de seguridad jurÃdica y de seguridad social. xviii

El objetivo este año es cerrar convenios colectivos de trabajo (CCT) en el 80% de las empresas en las que está presente un sindicato. xix Existe representación sindical en la mayorÃa de las grandes empresas asà como en aquellas que tienen capital extranjero. A escala mundial solo el 15% de las y los trabajadores se benefician de un CCT. xx
Hasta hace poco China pasaba por ser un paÃs con salarios muy bajos. Esta época ha pasado. En 2009 el salario mÃnimo en China era aproximadamente el doble que el de India.xxi El salario medio chino era cuatro veces más elevado que en Vietnam, tres veces más elevado que en Filipinas, dos veces más elevado que en Indonesia y una vez y media más que en Tailandia. xxii

Niños
En China no se encuentran esas nubes de niñas y niños mendigos que constituyen un componente del paisaje de las calles en muchas ciudades del tercer mundo. Prácticamente se ha eliminado el trabajo infantil. En este aspecto la Organización Mundial del Trabajo (OIT) destaca a China y Brasil como paÃses modelo. xxiii Esto contrasta de forma sorprendente con India donde 17 millones de niños no se libran del trabajo y 1,2 millones de la prostitución. xxiv
Mujeres
Un trabajo decente en la existencia no lo es todo, pero para las mujeres a menudo es una condición básica para la emancipación y la autonomÃa financiera. En China el 70% de las mujeres tiene empleo o busca uno; en India solo son una cuarta parte. El 81% de las mujeres tituladas en China tiene trabajo, mientras que en India solo es el 34%. xxv En el resto de Asia la situación apenas difiere de la de India. xxvi
2.4 Evolución
Esta es la situación en este momento. Pero en el caso de China esta situación evoluciona a la velocidad del rayo. En primer lugar, en el plano de la economÃa. Un crecimiento anual del 10% significa que se duplica cada dos años y, por lo tanto, una multiplicación por 4 al cabo de 14 años, por 8 al cabo de 21 años y por 16 al cabo de 28 años. Entre 1980 y 2015 el PNB por habitante en Brasil habrá crecido aproximadamente un 50%, en India un 300% y en China un… 1850%. xxvii
Al principio de la revolución china el paÃs era uno de los más pobres y más atrasados del planeta. El PNB por habitante era la mitad del de Ãfrica negra y una sexta parte del de América Latina. Con estas cifras ante los ojos no es difÃcil entender por qué “hacerse rico” constituye semejante obsesión para los chinos. Realmente viene de muy atrás. Sesenta años más tarde esta situación ha cambiado considerablemente. Hoy China se sitúa a nivel de América Latina y ha dejado atrás a Ãfrica.

En muchos paÃses el crecimiento económico no se traduce en una disminución (proporcional) de la pobreza. Sin embargo, este es el caso en China. Las diferencias con otros paÃses del BRIC saltan a la vista. xxviii

En estos últimos veinte años hemos asistido a nivel mundial a una fuerte disminución de la pobreza extrema (1,25 dólar). Sin embargo, esto se ha debido en gran parte a los esfuerzos de China en este ámbito. xxix En cualquier caso, semejante disminución masiva de la pobreza, como es el caso de China, no tenÃa precedentes en la historia del mundo.

Esta fuerte regresión de la pobreza proviene sobre todo del aumento de los salarios. Por el momento el salario en China se duplica cada seis años. xxx Ningún otro paÃs propone unas prestaciones similares. China se ha entregado a perder su estatuto de paÃs con salarios bajos a un ritmo rápido. Una buena ilustración de ello es la evolución de los salarios en China en comparación con los de México. xxxi Lo que más impresiona es la velocidad a la que se produce, combinada con la cantidad particularmente elevada de trabajadoras y trabajadores concernidos.

Por lo tanto, no hay que sorprenderse de que la cantidad de los ingresos medios en China haya aumentado enormemente. En veinte años al menos 800 millones de chinos han pasado a la categorÃa de “ingresos medios” (2-13 dólares). Esto equivale aproximadamente a toda la población del Ãfrica negra y es cuatro veces más que en India. xxxii

Sin duda el chino medio no ha alcanzado todavÃa nuestro nivel de vida. Pero dado este ritmo de crecimiento es solo cuestión de tiempo e incluso no habrá que esperar mucho. Si extrapolamos el crecimiento del PNB por habitante durante el periodo 1970-2004, los chinos nos habrán alcanzado de aquà a 25 años. xxxiii En efecto, en ese momento China ya no será un paÃs del tercer mundo. Debido a la crisis actual incluso se llegará antes a esta situación. A la inversa, la “ralentización del crecimiento” de la economÃa china a un 7% por año podrÃa alargar este lapso de tiempo una decena de años.

El aumento acelerado del PNB por habitante en China también ha ido acompañado de un aumento rápido de su Ãndice de Desarrollo Humano (IDH). Este Ãndice mide los progresos sociales de un paÃs. En los últimos treinta años el aumento del IDH de China ha sido el más elevado de todo el mundo y tres veces superior a la media mundial. xxxiv

China va a alcanzar antes de lo previsto los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Esto es lo que dice un informe de la ONU al respecto: “Globalmente China ha registrado un progreso importante hacia la realización de los Objetivos del Milenio. Se han alcanzado o superado la mayorÃa de estos objetivos con siete años de anticipación. Se trata de la pobreza, el hambre, el analfabetismo y la mortalidad infantil. China también está en vÃas de reducir la mortalidad de las parturientas y de tener bajo control el VIH, el sida y la tuberculosis, con la esperanza muy real de alcanzar en 2015 los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio)”. xxxv
3. Retos importantes
“Una de las peores amenaza para nuestro bienestar en el siglo XXI reside en el fracaso de China y no en su éxito”
3.1 Creciente agitación social
No se puede negar que en China la agitación social crece rápidamente o, cuanto menos, sus signos. En 2002 hubo aproximadamente 40.000 manifestaciones o conflictos sociales. En 2010 ya hubo 180.000. xxxvii Solo en el delta del rÃo de las Perlas (provincia de Guandong) hay 10.000 conflictos al año. xxxviii Las razones de estos conflictos son muy diversas: malas condiciones laborales, contaminación del medio ambiente, corrupción, migrantes internos a los que no se paga o que se les paga con retraso, campesinos que pierden sus tierras o que reciben unas indemnizaciones demasiado escasas, etc.
Como hemos visto más arriba, el grupo de ingresos medios ha conocido un aumento excepcional. Este grupo alimenta las mayores esperanzas, plantea más reivindicaciones que hace no mucho tiempo y también se perfila de manera más afirmativa. Además, los nuevos medios de comunicación sociales favorecen la cantidad cada vez mayor de manifestaciones. Los intentos de censurar estos medios sociales tienen éxito solo parcialmente.
Sin embargo, resulta sorprendente que estas manifestaciones sean generalmente espontáneas y que siempre conciernan a problemas locales, a excepción de los arrebatos de cólera nacionalista contra Japón. xxxix En otras palabras, no se dirigen contra las autoridades de Beijing ni atentan contra la legitimidad del Partido Comunista y de la dirección nacional. Sondeos de opinión hechos en varias naciones demuestran que tanto la satisfacción de la población como la confianza en el gobierno superan con mucho (y continúan haciéndolo) la media mundial. xl

La cantidad cada vez mayor de protestas de calle no es tanto una amenaza para el orden, sino que incluso se puede percibir más bien como un signo de normalización. The Economist destaca lacónicamente lo siguiente: “[Las protestas] casi siempre están suscitadas por quejas locales y no por la antipatÃa hacia el poder del Partido. Con esta agitación en ciertos aspectos China parece asemejarse claramente más a un paÃs desarrollado normal que a un sistema controlado de forma estricta que era hasta principios de la década de 1990. En las ciudades chinas cada vez son más frecuentes las protestas a pequeña escala. Hace solo unos años unos cuadros obsesionados por el orden las habrÃan percibido con repugnancia”. xli
Con todo, las autoridades todavÃa reaccionan regularmente de forma exagerada ante la agitación social y las manifestaciones de protesta. Por ejemplo, con ocasión de la Primavera Ãrabe en 2011. Por modesta que fuera, cada manifestación se sofocó en ciernes por medio de un importante despliegue de fuerza. xlii Este nerviosismo encaja muy bien con la muy extendida y culturalmente profunda repulsión por los cambios rápidos y el hecho de que estos se asocien a la aparición del caos y de desordenes graves. Los cambios sociales radicales en el curso de los cincuenta años que precedieron a la llegada de los comunistas al poder y durante el periodo de Mao (el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural) fueron traumatizantes y no se percibieron como un progreso. Del mismo modo, los acontecimientos de Tien Anmen en 1989 dejaron profundas huellas. xliii
Los conflictos en los centros de trabajo son de otro orden y a largo plazo constituyen una amenaza mayor. En el pasado los sindicatos eran poco más que una correa de transmisión de la dirección de la empresa y del Partido. Mientras las autoridades eran el empleador puede que esta situación no fuera perfecta, pero al menos era controlable. Ahora que una cantidad cada vez mayor de empresas está en manos privadas y que la lógica del beneficio también ha conquistado a las empresas públicas, esta situación ya no es controlable. Han estallado conflictos sociales y huelgas al margen del sindicato oficial e incluso en su contra. Es una situación peligrosa. Tanto el Partido como el sindicato oficial lo han comprendido muy bien. En el futuro el sindicato debe adquirir más autonomÃa y poder defender los intereses de los y las trabajadoras sin injerencias desde arriba. Actualmente se están probando experiencias con elecciones directas de los dirigentes sindicales designados por las y los trabajadores. Esto ocurrió por primera vez en mayo de 2012 en una filial de Panasonic y también en la empresa Foxcom en febrero de 2013. Se trataba de un grupo de 1,2 millón de trabajadores y trabajadoras. xliv El futuro nos dirá si estas experiencias van lo bastante lejos como para asegurar en el futuro la paz social en el propio seno de las empresas.
3.2 El abismo entre ricos y pobre
Otro aspecto sorprendente de la fiebre china de modernización reside en el ahondamiento del abismo entre ricos y pobres. Las persona que habitan las provincias costeras ganan más del doble que las del interior del paÃs y el consumo de un campesino representa menos de una cuarta parte de lo que consume una persona que habita en una ciudad.xlv El siguiente gráfico muestra la evolución de estos últimos veinte años. xlvi

El abismo no ha dejado de aumentar entre 1990 y 2010. Pero (y se trata de un gran “pero”) al contrario de lo que ocurre en la mayorÃa de los paÃses, el enriquecimiento de los unos no se hace a costa de los otros. En China toda la población se beneficia del crecimiento de la prosperidad, aunque no sea de forma igual. En estos últimos treinta años los ingresos reales de los campesinos se han más que quintuplicado. xlvii Esto es simple y llanamente espectacular y los 2.500 millones de campesinos de los paÃses en vÃas de desarrollo solo pueden soñar con ello.
Generalmente se utiliza el coeficiente Gini para cifrar este abismo. Pero la cuestión es ante todo saber si verdaderamente es adecuado este coeficiente. En general los paÃses más grandes tienen un coeficiente Gini más elevado debido a su mayor diversidad de riquezas naturales y en el plano de la accesibilidad al mercado mundial. Los paÃses más heterogéneos étnicamente también tienen un coeficiente más elevado que los paÃses homogéneos. Además, generalmente los paÃses de ingresos bajos y medios también tienen un coeficiente más elevado que los paÃses con ingresos elevados. xlviii También difiere de un paÃs a otro la manera cómo se calcula el coeficiente. Oficialmente el coeficiente de China es de 0,48 y el de India de 0,33. Pero el de China mide la desigualdad en el plano de los ingresos , mientras que el de India concierne al consumo . Si el coeficiente de India se calculara de la misma manera que el de China se llegarÃa a 0,54, un poco más alto que China y cercano al de Brasil. xlix Bélgica tiene un coeficiente de 0,26 y Francia de 0,29. Pero cuando se tienen en cuenta todos los ingresos, es decir, se suman los de las fortunas y del capital, estos coeficientes aumentan y pasan respectivamente a 0,41 y 0,43. l En otras palabras, el coeficiente Gini es poco fiable para hacer la comparación entre paÃses, aunque es útil para examinar la evolución de un mismo paÃs. li
El creciente abismo es sobre todo el resultado de un dato: la productividad en la industria y en el sector de los servicios ha aumentado mucho más rápidamente que en la agricultura. No es una ley económica de hierro, sino una opción polÃtica de las autoridades chinas, aunque de hecho apenas hayan tenido opción. En estos últimos treinta años se ha necesitado una tasa de crecimiento del 10% para crear anualmente al menos 10 millones de empleos. Si la productividad en la agricultura hubiera aumentado al mismo ritmo que en la industria, por si fuera poco también habrÃa habido cada año varios millones de campesinos de más. Para ayudar a encontrar empleo a este ejército de reserva habrÃa hecho falta un crecimiento de quizá el 15%, lo que era y sigue siendo casi imposible. Por consiguiente, si la productividad de la agricultura hubiera aumentado tan rápidamente como la de la industria, quizá habrÃamos conocido el mayor éxodo rural de la historia del mundo, con todas las consecuencias nefastas que esto habrÃa provocado. Estamos hablando potencialmente de varios cientos de millones de personas. Por otra parte, para evitar este éxodo rural se concede (provisionalmente) a los migrantes internos menos derechos, como la seguridad social y la enseñanza.
De forma más general, sin duda esto tiene relación con lo que se denomina la hipótesis de Kuznets, que afirma que la desigualdad de ingresos de un paÃs aumenta durante la industrialización y a continuación disminuye de nuevo. lii En todo caso, esta hipótesis parece ser en gran parte exacta para toda la región de Asia del Este. En el siguiente gráfico se ve de izquierda a derecha el aumento del PNB por habitante y de abajo a arriba el aumento de la desigualdad según el Ãndice de Theil liii (el cÃrculo pequeño es la posición del año 1990 y el triángulo pequeño la del año 2002.) En la fase inicial se aprecia para todos los paÃses de la región una subida simultánea de ambos parámetros. Una vez que se ha alcanzado determinado PNB por habitante, la desigualdad parece estancarse o descender en dirección de Corea del Sur, que tiene un avance importante sobre el resto de la región. También hay que observar que todos los paÃses tienen un aumento más o menos igual de la desigualdad si se compara con su crecimiento económico (mismo ángulo de inclinación) y que en este aspecto China no tiene, en otras palabras, nada de excepción.

Estos datos parecen apoyar la hipótesis de Kuznets. De ser exacta podemos esperar que en un futuro próximo finalmente se pueda reducir el abismo en China. En efecto, hay unos sÃntomas que lo demuestran. En estos dos últimos años y por primera vez desde hace décadas los ingresos rurales han aumentado más rápidamente que los de las ciudades liv y desde 2008 el coeficiente Gini a empezado a disminuir ligeramente. lv
Lo que también es notable es que la cada vez mayor desigualdad en China no es una razón de descontento importante. Muchos chinos (72%) consideran que este abismo en su paÃs es demasiado grande; un 89% incluso considera que constituye un “problema importante”. En Estados Unidos un 65% de las personas considera que el abismo es demasiado grande y en Europa del Este se trata de entre el 85 y el 95% de las personas. Pero sin duda en China hay una tolerancia mayor respecto a esta desigualdad o, cuanto menos, sus causas se ven de manera diferente que nosotros. Si se hace un sondeo sobre las causas de la desigualdad social, en los paÃses occidentales se oye decir que es una consecuencia de la injusticia, de la corrupción o de la deshonestidad. En China, en cambio, esta desigualdad se achaca más bien al hecho de que no se trabaja lo suficientemente duro, a la falta de talento o a la educación recibida. lvi Según Whyte, de la Universidad de Harvard, “es un error pensar que las crecientes diferencias de ingresos constituyen la causa principal, incluso la central, del descontento de la población china”. Más bien habrÃa que buscar en el ámbito del abuso de poder y del funcionamiento deficiente del aparato judicial. lvii
El hecho de que el poder adquisitivo de la población dé saltos hacia delante debe de ser sin duda una razón importante por la que se tolera el abismo de los ingresos. Más arriba hemos visto que el abismo no aparece en detrimento de los más pobres porque no se deja a nadie al margen. Entre 2001 y 2012 los ingresos reales en China han aumentado un 350%. lviii Esta cifra es incomparablemente superior a la de los demás paÃses de la región (véase gráfico). lix Esto es algo que no engendra inmediatamente un sentimiento de dolor.

El abismo es sobre todo un problema en el plano ideológico. Sin lugar a dudas el socialismo significa la erradicación de la miseria y de la pobreza, y la realización de un bienestar material suficiente. Pero los valores fundamentales del socialismo son la justicia social, la igualdad y la solidaridad. Estos valores no puede ser compatibles con la riqueza excepcional de una élite por una parte y, por otra, con que todavÃa haya 160 millones de chinos que siguen teniendo que arreglárselas con menos de 1,25 dólares al dÃa.lx De este modo se vacÃa el concepto de socialismo de su contenido sustancial y se hace el juego de la despolitización tanto de los miembros del Partido como del chino medio.lxi
3.3 La corrupción
La corrupción está muy extendida en China. Solo en estos últimos cinco años se ha sancionado a 660.000 miembros del Partido por no respetar las reglas. lxii La corrupción está siempre al acecho cuando, por una parte, grandes cantidades de dinero se ponen a circular y, por otra, hay pocas reglas y las instituciones no están adaptadas para controlarse las unas a las otras. lxiii Este ha sido el caso en China con las reformas, a partir de 1978. Por otra parte, el “guanxi” favorece la corrupción. lxiv
La corrupción es despreciable en el plano moral pero en el plano económico también puede ser funcional. Es indudable que la corrupción “con caracterÃsticas chinas” ha contribuido a las altas cifras de crecimiento en estos últimos treinta años. lxv
Contrariamente a lo que se suele pensar la corrupción en China no ha seguido aumentando en estos últimos años y tampoco es tan excepcionalmente alta. lxvi Según el Ãndice de Percepción de la Corrupción, China ocupa el puesto 80, esto es, 11 puestos por encima de su clasificación según el PNB por habitante y 24 por encima de su clasificación según el Ãndice de Desarrollo Humano. lxvii En todo caso, no se puede comparar la corrupción en China con la “cleptocracia estereotÃpica” de gran cantidad de paÃses del tercer mundo en los que se tolera la corrupción y está sistemáticamente organizada, al tiempo que es nefasta para el desarrollo económico. lxviii Del mismo modo, en China las sanciones contra la corrupción son mucho más elevadas que en Occidente. Incluso se puede condenar a pena de muerte a cuadros superiores. La crisis financiera en Occidente ha sido provocada en parte por la actitud irresponsable e incluso criminal de banqueros y traders , y ello con la complicidad y el apoyo de polÃticos de primera fila. Hasta el momento ninguna de estas personas ha sido condenada ni encarcelada, lxix algo que resulta impensable en China.
Todo esto no quiere decir necesariamente que no sea un problema grave. La corrupción de los funcionarios y de los miembros del Partido refuerza el sentimiento de injusticia y de abuso de poder. Mina la legitimidad del Partido y del gobierno, sobre todo si se trata de personajes con una posición alta. En el gráfico se ve que los chinos perciben la corrupción como uno de los principales problemas de su paÃs. lxx Solo una cuarta parte de los chinos cree que la dirección dice la verdad. lxxi Los miembros del Partido están demasiado motivados por unos intereses oportunistas y demasiado poco animados por motivaciones ideológicas. En el Partido falta “espÃritu” y mientras esto ocurra no se logrará controlar la corrupción. lxxii

Pero el problema va mucho más lejos. Con el fin de asegurar el desarrollo acelerado de las fuerzas productivas China ha abierto de par en par su economÃa y ha introducido en ella importantes relaciones de mercado, aunque se haya hecho bajo un estricto control polÃtico. Este control es de naturaleza múltiple y va mucho más lejos de lo que se admite generalmente. lxxiii Mientras los intereses económicos sigan sometidos a las prioridades polÃticas y sociales, China podrá continuar su búsqueda en dirección del socialismo. lxxivPero si la corrupción empieza a erosionar toda forma de control, entonces el Partido Comunista puede olvidar su vÃa socialista y tarde o temprano será invadido por la clase capitalista. Entonces se sumirá con toda seguridad en una “perestroika con caracterÃsticas chinas”. La lucha contra la corrupción es, en este sentido, una cuestión de vida o muerte.
La dirección polÃtica es muy consciente de ello. En el informe de Hu Jintao para el XVIII Congreso se puede leer: “La lucha contra la corrupción y la promoción de la integridad polÃtica es una cuestión importante para la gente y que le preocupa mucho”. Si no se consigue contener la corrupción, esto puede “llegar a ser fatal para el Partido”. Todos aquellas personas que han infringido la disciplina del Partido y las leyes del Estado “deben ser llevadas sin perdón ante la justicia”, sea cual sea su posición jerárquica. lxxv En junio de 2013 el presidente Xi recomendó a sus camaradas del Partido adherirse de nuevo a la famosa “lÃnea de masas” lxxvi y romper con el formalismo, la burocracia, el hedonismo y el sentido de la extravagancia. Según varios observadores, esta campaña es mucho más radical que las campañas en contra de la corrupción de sus predecesores Hu Jintao y Jiang Zemin. lxxvii También aquà el futuro nos dirá si han ido lo suficientemente lejos.
4. Algunas conclusiones
La creciente agitación social, el abismo entre ricos y pobres, y la corrupción son problemas graves pero no sin esperanza. A corto plazo no constituyen una amenaza vital para el sistema chino. Pero más a largo plazo podrÃan, no obstante, minar la viabilidad del proyecto socialista. Refuerzan el vacÃo ideológico y la despolitización. Después minan también la legitimidad y la hegemonÃa del partido. Además, ambas están erosionadas por la falta de participación, el abuso de poder y un funcionamiento defectuoso de la justicia. lxxviii Por consiguiente, hay mucho trabajo que hacer. Pero no puede ser de otra manera teniendo en cuenta la gigantesca convulsión de la sociedad china.
China dispone de tres bazas importantes para abordar estos retos. La primera consiste en el hecho de que los problemas se reconozcan y citen explÃcitamente. La debilidades y las cuestiones problemáticas no se silencian ni se adornan. No es evidente, sin embargo es muy importante porque es una condición para abordar efectivamente los puntos dolorosos. Por ejemplo, con ocasión del XVIII Congreso se revisaron uno tras otro los principales problemas del paÃs. lxxix Esto es algo completamente diferente del alarde buenas noticias al que estamos acostumbrados en Occidente.
Una segunda baza es la capacidad de reaccionar. Fancis Fukuyama, poco sospechoso de simpatizar con la izquierda o con China, afirma al respecto. “La principal fuerza del sistema polÃtico chino es su capacidad de tomar rápidamente decisiones importantes y complejas, y también de aplicarlas relativamente bien, al menos en el dominio de la economÃa polÃtica. China se adapta rápidamente tomado decisiones difÃciles y aplicándolas eficazmente. lxxx La capacidad de acción de China supone un contraste sorprendente con las discusiones y callejones sin salida interminables a los que se asiste en Estados Unidos cuando se trata de aprobar el presupuesto o con la Unión Europa cuando aborda la crisis del euro o incluso con el letargo y a la falta de cohesión del gobierno indio estos últimos años”. lxxxi
Una tercera baza es el propio Partido Comunista. Todo aparato polÃtico es el resultado de un proceso histórico y si se ha desarrollado orgánicamente a partir de circunstancias concretas. Las raÃces de la actual estructura de China están en la lucha contra la ocupación del paÃs , contra el Guomindang reaccionario y contra la espantosa miseria en la que estaba sumido el paÃs. El Partido Comunista ocupó el primer plano de esta lucha como órgano dirigente del paÃs y se impuso la tarea de sacar al paÃs del subdesarrollo, de garantizar su soberanÃa y de luchar por una sociedad humana, socialista. Se pueden tener diferentes puntos de vista a propósito de este sistema polÃtico, pero en todo caso este ha demostrado su eficacia. El conocido escritor Mahbubani escribió a este respecto: “Lejos de ser un sistema dictatorial arbitrario, el Partido Comunista Chino sin duda ha logrado crear un sistema vinculado a unas reglas, fuerte y duradero, en absoluto frágil y vulnerable. Lo que todavÃa impresiona más es que este sistema vinculado a unas reglas sin duda ha puesto en evidencia a los mejores dirigentes que China haya podido producir nunca”. lxxxii
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Notas:
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